Año de grandes oportunidades para la consolidación de una verdadera alternativa democrática. Ciertamente, las condiciones de opinión pública están dadas para que las fuerzas alternativas al gobierno puedan obtener importantes resultados en las próximas elecciones parlamentarias a realizarse en septiembre.

Hoy, el 61% de la población evalúa de forma negativa la situación del país, según un estudio realizado por el IVAD, de Félix Seijas, cuya recolección de datos cerró el 8 de diciembre. Pero esta mayoría de opinión pública, ¿se traduce automáticamente en una mayoría electoral? Temo que la respuesta es no. Este mismo estudio refleja que 54% de los venezolanos no cree que la oposición tenga un proyecto para gobernar, contra 40% que sí lo cree. Esto supone un gran reto de cara a las próximas elecciones.

Estas dificultades pueden ser superadas si, en primer lugar, se da una revisión de lo que se ha entendido hasta ahora por el concepto de “unidad” y, en segundo, lugar, haciendo un especial énfasis en la agenda social legislativa de los candidatos de la alternativa democrática. Acerca de lo primero, hasta ahora lo que se ha comunicado como “unidad” es la simple unión de todos los factores que se denominan “oposición”. Esto, sin duda, es necesario, pero creemos necesario que el concepto tenga un significado más amplio e incluyente. Debemos esforzarnos para que todo aquel que no tenga simpatía con la oposición ni el gobierno, pero reconozca que la forma en que está siendo conducida el país no es la correcta, se sienta parte de esa “unidad”. Lo mismo para aquel simpatizante del gobierno que se sienta descontento y que crea que es necesaria que en la Asamblea existan fuerzas alternativas que sirvan de contrapeso y fiscalización al Ejecutivo nacional.

Sobre lo segundo, hemos planteado la necesidad de una agenda legislativa común que debe proponer soluciones a los problemas sociales fundamentales y, por otro lado, debe contener instrumentos que impulsen un clima de paz, respeto y tolerancia en el país. Esto debe ser eje fundamental de la campaña de los candidatos al Parlamento para convencer a los venezolanos que las fuerzas alternativas al gobierno tienen un proyecto que ofrecer.

Por otro lado, ¿una mayoría electoral garantiza el respeto a la voluntad popular? Temo que la respuesta es no. Necesitamos que esa mayoría electoral esté organizada. Es por ello que debemos promover la participación de los ciudadanos y la organización comunitaria.

Si la gran deuda del sistema político anterior fue la escasa importancia que los partidos políticos le otorgaron a la participación ciudadana y de grupos organizados desde finales de los 70 y principios de los 80, el problema del actual régimen es que fomenta una participación limitada, canalizada esencialmente desde el Estado y no exenta de discriminación política. Por ello insistimos en la participación de los ciudadanos en la escogencia de los candidatos a los cargos de elección popular. Hoy 66% de los venezolanos piensa que las primarias es el mejor método para escoger a los candidatos a la Asamblea Nacional, según el estudio citado.

En Venezuela, el bien común es la aspiración, y logrará concretarse con el empeño y el compromiso de todos los venezolanos. La verdadera batalla es contra la pobreza, la exclusión y el irrespeto a los derechos humanos; la verdadera victoria es la conquista de la justicia social y de la libertad. La emancipación democrática a la que aspiramos requiere de esfuerzos compartidos, del concurso de todos los que creemos en que lo más importante para el país depende de la solidaridad que practiquemos día a día y de la constancia que podamos imprimirle a la lucha para materializar la Venezuela que nos merecemos.

Leopoldo López.

Columna publicada en el diario El Nacional.