El panfletazo

Faltan sólo 16 días para abrir las puertas de un futuro mejor para todos, y ya son muy evidentes los signos del cambio. La estrategia de mentiras y guerra sucia desatada desde el alto gobierno es propia de quienes se ven perdidos, de quienes ya no tienen nada que ofrecer y apuestan por ensuciar al oponente. En esa línea llevan semanas hablando de un supuesto paquetazo, para intentar deformar la sólida oferta de futuro que ha presentado la alternativa democrática. Pero ya no funciona esa vieja artimaña, porque los venezolanos están cansados de engaños y más que promesas vacías, ahora exigen compromisos y soluciones.

El panfletazo

Por eso Henrique ha presentado un programa de gobierno completo, integral, con una visión nacional centrada en un único objetivo: darle soluciones a los problemas concretos que viven cada día los venezolanos. Los temas de nuestra agenda son las preocupaciones que sufrimos todos: seguridad, primer empleo, segunda oportunidad, petróleo para todos, atención social prioritaria para los más vulnerables, el programa Hambre Cero, la ley de misiones, el plan nacional de infraestructura y los programas de incentivo a la producción nacional, agropecuaria e industrial.

En contraste, el oficialismo presenta un panfleto cargado con nombres rimbombantes como “líneas maestras” o “Planes Estratégicos”, cargados de propaganda trasnochada, completamente divorciada de los problemas concretos de los venezolanos. Sus objetivos son un catálogo de publicidad oficial que va desde “consolidar el socialismo” hasta “salvar la especie humana”, sin ninguna conexión con las preocupaciones y angustias de los ciudadanos.

Ellos no quieren discutir propuestas, y por eso su discurso se basa en insultos y descalificaciones. Ellos no desean que los venezolanos contrasten ideas, programas, soluciones; lo que quieren es engañar a la gente con mentiras y guerra sucia. Ellos no quieren que leamos con detenimiento su panfleto, y que nos demos cuenta que es un programa de ilusiones y propaganda. Ellos no quieren que hablemos de ese panfletazo sin soluciones ni compromisos, que ni siquiera menciona los temas que los venezolanos reclaman como sus prioridades: la inseguridad, el desempleo y el alto costo de la vida.

Las cartas están sobre la mesa, y ni siquiera el poderoso aparato de propaganda oficial ha podido silenciar la fuerza de nuestra propuesta de futuro. Henrique ha retado en repetidas ocasiones al candidato oficial a un debate para contrastar ofertas, en cadena nacional, con el músculo de todos los medios públicos al servicio de todos los venezolanos y no solo de un partido político. Pero ellos no quieren, tienen miedo, y solo apuestan por engañar a la gente con trucos baratos. Son los síntomas de un gobierno en estado terminal, que sabe que ya no tiene tiempo, que se quedó sin margen de maniobra. Porque los venezolanos saben que sobre cualquier promesa electorera, pesa un argumento demoledor: lo que no hicieron en 14 años, no lo van a hacer en el próximo periodo de gobierno. Se les acabó el tiempo.

En las próximas dos semanas, Henrique le dará una vuelta más a Venezuela para seguir sembrando esa esperanza que ya brota indetenible en todos los rincones del país. Desde el principio sabíamos que era una batalla dura, pero asumimos el reto con la certeza de que llegó la hora del cambio y el progreso. El futuro está muy cerca; acompáñenos en esta victoria, que será de todos. Fuerza y fe, Venezuela.

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